Los países deben hacer frente a varios desafíos en materia de desarrollo. El sector está dominado por el cultivo de la tierra, aunque la cría de animales de granja y otras prácticas agrícolas aumentan paulatinamente. La inseguridad alimentaria aguda y crónica sigue siendo uno de los mayores peligros, y África austral debe hacer frente a enormes desafíos para tratar de transformar y comercializar sus sistemas agrícolas basados en la pequeña agricultura mediante su acelerada integración a los mercados competitivos en un mundo globalizado.
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domingo, 18 de octubre de 2015
El Día Mundial de la FRUTAS y VERDURAS es una iniciativa para sensibilizar a la población mundial sobre la importancia de consumirlas a diario - The World Day of FRUITS and VEGETABLES is an initiative to raise global awareness about the importance of consuming F&V daily
El consumo diario de frutas y hortalizas es clave para el seguimiento de una alimentación sana. En este sentido, el Día Mundial de la Frutas y Verduras es una iniciativa que persigue sensibilizar a la población mundial sobre la importancia del consumo diario de frutas y hortalizas para la promoción de la salud y la prevención y control de la obesidad y las enfermedades crónicas, la mejora de la seguridad alimentaria mundial, así como poner en valor su papel en la sostenibilidad y biodiversidad de nuestro planeta.
Además este día coincide con el Día Mundial de la Alimentación, que este año tiene el lema de “Protección social y agricultura: romper el ciclo de la pobreza rural”. Esta coincidencia ofrece la oportunidad de poner en relevancia el papel de las frutas y verduras en la seguridad alimentaria mundial y en la conservación del planeta, de ahí el lema elegido para esta edición: “Frutas y verduras, una oportunidad para una vida en salud sostenible”.
Por otro lado, las enfermedades crónicas no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la diabetes, son responsables del 60% de las muertes en el mundo, mientras que la obesidad ocasiona 2,8 millones de muertes al año. Cifras sin duda escalofriantes, pero que podrían disminuirse considerablemente con hábitos de vida saludables, entre los que destacan la actividad física regular y la alimentación saludable.
Según la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española (ENIDE 2011), el consumo medio diario de frutas en adultos es de 208 gramos, y el de hortalizas de 189 gramos, es decir, un total de 397 gramos/día lo que supone no más de tres raciones. Por otra parte, el 56% y el 54% de los adultos no toman a diario frutas u hortalizas respectivamente, cifras que llegan en niños y jóvenes al 43% y 63 respectivamente (Encuesta Nacional de Salud 2011-2012).
La ingesta insuficiente de frutas y hortalizas en España se asocia, al igual que en otros países europeos, al elevado consumo de productos cárnicos y cereales refinados.
Con motivo de la celebración del Día Mundial de las Frutas y Verduras, en diferentes países de la Alianza Internacional de Asociaciones y Movimientos “5 al día” - AIAM5, se están desarrollando diferentes actividades.
En Chile se realizarán durante todo el mes de octubre sesiones de alimentación saludable a apoderados y profesores de escuelas vulnerables y rurales y sesiones de cocina saludable con la participación de una nutricionista y chef en escuelas, donde se les enseñará a cocinar sano con recetas fáciles de elaborar y con ingredientes económicos a padres y profesores de escuelas vulnerable de la región metropolitana y V Región. Se participará en diferentes actividades masivas como feria científica, desfile comunal, etc. donde se regalarán frutas a la comunidad asistente y material educativo.
Se hará entrega de regalos a toda la comunidad escolar de 12 escuelas vulnerables y rurales por la celebración del Día del profesor. Premiando a aquellos niños que compren colaciones saludables en el kiosco de la escuela, o que lleven colaciones saludables desde su casa. También se educará al consumidor que asiste a comprar en supermercado donde habrá un estand saludable atendido por nutricionista, la cual entrega recomendaciones y mensajes saludables a consumidores de la Región Metropolitana y V Región. Taller saludable a trabajadores de locales comerciales.
Específicamente para el día 16 de octubre, se realizará una celebración en conjunto con la FAO para celebrar el Día Mundial de la Alimentación y el Día Mundial de las frutas y verduras en la escuela más vulnerable de la Región Metropolitana. Esta celebración se llevará a cabo gracias al apoyo del Mercado Mayorista Lo Valledor y las siguientes instituciones: Ministerio de Agricultura (FUCOA, ACHIPIA, INDAP), Ministerio de Salud, Ministerio de Desarrollo Social (Elige Vivir Sano), Ferias Libres (ASOF), CODEMA (Corporación Observatorio del Mercado Alimentario).
Esta celebración consistirá en múltiples actividades, tales como: desayuno saludable para los niños, baile zumba, clases de nutrición, muestra de mapa semillas de Chile, trabajo en el huerto, concurso de dibujos, entrega información programas alimentarios y ley alimentos, mediciones nutricionales y entrega de fruta. Contará con la presencia de autoridades.
En España, se ha lanzado una campaña en Redes Sociales denominada “Practica el 5” que comenzó su difusión por Facebook, Twiter, Instagram y www.5aldia.org la semana pasada y cuyo objetivo es fomentar el consumo de frutas y verduras entre la población mediante la subida de una foto comiendo frutas y haciendo el gesto del “5” con la mano. Además en el marco de la feria Internacional Fruit Attraction se repartirán brochetas de frutas y verduras. También se ofrecerá un Menú Saludable compuesto de una ensalada completa y fruta de postre. Se impartirán talleres de zumos naturales con frutas y hortalizas frescas dirigidas a niños.
En México ese día se hará entrega de fruta de temporada mexicana a la población, acompañada con un folleto informativo alusivo al Día Mundial de la Alimentación y Día Mundial de las Frutas y Verduras, estas actividades se realizarán en las principales avenidas de la Ciudad de México (Paseo de la Reforma), así como en Mercados Públicos de la Ciudad, con la finalidad de impulsar el consumo de frutas y verduras. De igual forma, se invitará a la población que reciba la fruta tomarse una selfie con la fruta y postearla en la página de FB/ 5xDía, invitando a sus amigos a darle a Like, las tres fotos que reciban la mayor cantidad de “likes” recibirán un regalo.
En Uruguay han convocado a sus asociados y toda la población que se sume a difundir la Conciencia por una Alimentación Saludable y mayor consumo de Frutas y Verduras entorno al Día Mundial de la Alimentación y Día Mundial de las Frutas y Verduras. Además participaran en la Jornada del Día Mundial de la Alimentación 2015 a realizarse en el Parque Cambado (Av. Luis Alberto de Herrera 4196), donde tendrán un estand informativo del Programa 5 al Día Uruguay y MAES de 9 a 17 horas.
En Venezuela, las cadenas de automercados aliadas de 5aldía Venezuela difundirán el mensaje por sus redes sociales: ¡Feliz Día Mundial de las Frutas y Hortalizas!
Fuente: http://www.cronicadechihuahua.com
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domingo, 20 de septiembre de 2015
Too much woo for growers to go ORGANIC? - Demasiado cortejo a los productores para convertirse en ORGÁNICOS?
The Internet is awash with reports claiming that organic farming is more profitable for farmers than conventional agriculture. The latest spate of posts was based on a study recently published in PNAS by Washington State University researchers who found a price premium of 22 to 35 percent over the same conventionally grown food, despite yields that were 18 percent lower for organics.
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| Phot from http://www.geneticliteracyproject.org |
This report echoes the conclusions of a 2009 UN Food and Agriculture Organization (FAO) study, which also pointed to the “non-economic benefits” of organic agriculture–it’s supposed sustainability benefits. But the claims of improved profitability for farmers run up against some hard facts: organic farming in the West is far from booming, even as sales of organic foods are increasing sharply, albeit from a very low base. If there’s so much money to be made in organics, then why aren’t more farmers switching?
Declines in organic farms
While the consumer demand for organic food is rising, there are 16,525 organic farms in the U.S., only 0.8 percent of all farms. Most organic farms also are small—in Washington state, 30 percent of organic farms had less than $25,000 a year in sales, while just 9 percent had more than $1 million. The USDA also has found that most organic farms tend to be smaller (which it measures by having less than $250,000 in sales).
The U.S. Department of Agriculture does not keep data on farms that have dropped out of the National Organic Program, and changes in data collection between 2007 and 2012 make it nearly impossible to make that kind of comparison (for now—the USDA is conducting surveys that could reveal more data this or next year).
But other studies show a wobbly, at best, support for organic farming by farmers themselves. A 2010 study by Washington State University found that organic certifications in the state dropped by 18 (to 735), while five farms became certified organic. More recent state data shows that the number of organic farms has dropped slightly again in 2013, and acreage devoted to organics also dropped.
In 2007, the California Institute for Rural Studies found that while 600 farmers entered that state’s organic program (California’s the only state with its own organic registration process), 523 farmers dropped out of the program between 2003 and 2005 alone. Just last month the UK Guardian carried an article titled “Why are organic farmers across Britain giving up?” detailing the plight of organic farmers who are being squeezed despite the sharply higher prices paid by consumers for organic food:
Darren and Julia Quenault took their first delivery of non-organic cattle feed a few weeks ago. After nine years of organic dairy farming, they decided to convert back to conventional, and give up their organic status, at the end of last year.
The Quenaults are not alone. Even as demand for organic food remains high, the farmers producing it are falling by the wayside. … UK government figures show that while organic food sales have bounced back from the low that followed the 2008/9 financial crash, the amount of land being farmed organically in Britain continues to shrink. In 2013, the last year for which data are available, land in the process of being converted to organic fell by 24 percent, with fully organic land falling by 3.9 percent. The number of producers and processors of organic food fell for the fifth year in a row, by 6.4 percent, and the number of organic sheep, pigs and cattle also fell.
What do farmers say?
The Quenaults say the reason they switched came down to simple economics. “Cattle feed costs were excruciatingly expensive and we just couldn’t absorb them,” says Julia. “We’re saving £1,800 a month. We couldn’t have continued, we would have had to put up prices significantly, and we didn’t feel we could burden consumers with an extra 12 percent on the price of milk.”
Interviewing farmers also has turned up revealing patterns in what farmers adopt, reject or abandon organic farming. Jeff Murray, a marketing professor at the University of Arkansas, and his colleagues found that significant numbers of farmers were resisting organic farming, despite the supposed allure of premium profits. In the study, they found that ideology, especially among conventional farmers, was the primary driver to switching to or rejecting organic:
Conventional farmers saw themselves as better planners, more scientific, and embracing minimal tilling and “chemical applications” to increase yield. Meanwhile, organic farmers saw themselves as farming like their grandparents, spending more time in the field but seeing soil as an ecosystem.
Conventional farmers saw organic farmers as unscientific, and following “an organic crop guru.” Meanwhile, organic farmers perceived conventional farmers as lazy, “leaving it all up to the co-op to make decisions for them.” Aside from these perceptions, conventional farmers said they’d consider some organic practices if they paid off.
For many farmers, organic practices as a whole do not always translate to higher profits. One of the obstacles is the same thing faced by conventional farmers, including those who use genetically modified seeds: what farmers see as over regulation. A study by the University of California found that 38 percent of organic farmers listed regulatory burdens as their chief challenge. “These included paperwork and record keeping for certification, inspections, finding a third-party certifier, and the cost of certification,” the study said.
The certification process is quite involved. Under the USDA National Organic Program (NOP), any applying farm must go through a transition period of three years, during which it cannot sell any product as certified “organic.” However, the farm is supposed to be changing its practices to organic during this time. Once certified, a farmer has to pass inspections, and document that his or her farm is following all the rules governing organic farming.
Input costs are not cheap, either, sometimes exceeding those for conventional farming. Labor costs can be significantly higher for organic farming. For example, many conventional farmers grow GMO Bt crops, which require almost no insecticide spraying while organic farmers with pest problems must spray their crops regularly, which requires extra labor. Any conventional farmers growing herbicide tolerant crops have to weed far less, another labor saving innovation over organic farmers.
One organic farmer in a California study told researchers “This is all labor. I’ve had a few partners that backed out once they saw they had to spend $1,800 an acre weeding spinach compared to $150 an acre in conventional.” Meanwhile, an organic farmer in Ventura County, California, told the researchers that “when I farmed conventionally, I had six employees on 300 acres. Now that I’m farming organically, I have 15 employees on 30 acres.”
Too much woo?
Other farmers have abandoned organics because they see the movement as more like a religion than focused on agricultural science. Mike Bendzela, a former organic farmer in Maine, recently likened the philosophy of the organics movement……to a barrel raft covered in loose planks. In trying to justify their beliefs, the pile on the claims (planks), each of which rests on a different assumption (barrel). And when one claim is questioned, they simply jump to another plank on the raft and try to hold it all together.
Bendzela recounted attending a Maine Organic Farmers and Gardeners Association fair, and encountering “Whole Life Tent,” replete with “reflexologists, naturopathic doctors, homeopaths, Reiki practitioners… I was unsure what any of this had to do with agriculture.” What they were: “a necessarily evil to get non-ag types of attend. This disorder is not limited to the fairgrounds.”
Prices don’t stay the same
One looming question is whether the organic price premium will last. According to the Washington State University report: “The actual premiums paid to organic farmers ranged from 29 to 32 percent above conventional prices. Even with organic crop yields as much as 18 percent lower than conventional, the breakeven point for organic agriculture was 5 to 7 percent.” According to the researchers, that means that organics could still be profitable even at much lower premiums.
However, if adoption of some organic practices (crop rotation and multi-cropping in particular) are adopted by conventional farmers, the “yield” gap between organics and conventional crops, already significant, grows even wider. It’s not even clear that current premiums are even covering the higher costs of organic farming (while the Washington State group notes that premiums have held steady for 40 years, organic food has only been an organized entity for less than 20). In fact, genetically engineered foods are largely responsible for the ability to yield more crops on less land, according to the USDA. With changes in supply and demand come changes in prices. At least, farmers are more than a little skeptical of the sustainability of profits, much less products.
Source: Andrew Porterfield (www.geneticliteracyproject.org).
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martes, 23 de junio de 2015
Combating FRESH AGRIFOOD waste in sub-Saharan Africa - Combatiendo el desperdicio de AGROALIMENTOS FRESCOS en África subsahariana
"Though the mangos have come directly from the farms where they were grown, many of them are bruised. The damage is almost all a result of how the fruit was transported: packed as tightly as possible into thin bags and crammed into trucks that offer no padding as they race over Tanzania's bumpy rural roads"
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| Photo: africaunchained.blogspot.com |
Like much of sub-Saharan Africa, Tanzania produces all kinds of food for local consumption as well as export. Yet here, in the part of the world that can arguably least afford to waste food, a good portion of these crops are lost. Much of the loss happens before the food can be eaten, during the so-called "post-harvest" phase between harvest and the point of sale or consumption. The problem is that the equipment and methods that many small-scale farmers use to process and store their crops are inadequate, so months after the harvest, tons of corn might be infested with insects or contaminated with toxic mold. More perishable crops like fruits and vegetables may become inedible in a matter of days. Long a neglected aspect of the agricultural system in developing countries, this waste stream of food is starting to attract attention from global agriculture organizations and financial institutions, offering hope that the losses can be reduced, and with them rates of rural hunger and malnutrition.
Food waste in Africa and other developing nations is an entirely different problem than it is in developed regions. In developing regions, often the biggest chunk of food loss — more than 40 percent — occurs during the post-harvest phase, according to a 2011 U.N. Food and Agriculture Organization (FAO) report. But in developed regions, the biggest chunk — again more than 40 percent — occurs at the retail and consumer levels.
Across sub-Saharan Africa, more than a third of fruits, vegetables, roots, and tubers are lost by the time they are processed or packaged, according to the FAO report, the most recent comprehensive estimate available. More precise estimates vary from year to year and from country to country. In Kenya, pests destroy up to 30 percent of all maize harvested — a total loss of about 162 million tons, according to the government-run Kenya Agricultural Research Institute. Ghana, meanwhile, loses up to 50 % of its main crops of vegetables, fruits, cereals, roots, and tubers, said Joe Oteng-Adjei, the country's Minister for Environment, Science, Technology and Innovation, according to the news service GhanaWeb.
The food waste problem has been neglected for so long that there's no long-term data to show whether these figures have changed over time. In fact, the FAO and other organizations have acknowledged that even existing estimates are not particularly reliable, because the measurement methods are haphazard at best. What's clear is that food in sub-Saharan Africa is being wasted on a large scale, and any progress in reducing that waste should benefit the region — and even the global food supply — significantly. A World Bank report, also issued in 2011, stated that even a 1 percent reduction in post-harvest losses could lead to annual economic gains of $40 million, much of it going directly to farmers.
The waste is an economic loss, but it is also a loss of precious nutrition and calories. The World Bank report estimated that the value of annual losses, $4 billion, exceeds the total value of food aid sent to sub-Saharan Africa in the decade up to 2008. Even as international efforts to reduce hunger in the region have increased, most of the dollars spent have focused on boosting crop yields, despite the lack of means for storing extra crops. "More production is not going to be able to fill that gap that we're worried about to feed the world in the future. What we have to do is reduce losses," said Lisa Kitinoja, founder of the Oregon-based, nonprofit Postharvest Education Foundation.
That is slowly starting to happen. The release of the two 2011 reports by international institutions as influential as the World Bank and FAO served as an indication of the growing interest in solving this problem — and also as a rallying cry that motivated other organizations to get involved. Agriculture research organizations across Africa, including several members of the respected global research consortium CGIAR, have started focusing on ways to reduce crop losses. The Seattle-based Bill and Melinda Gates Foundation and the New York-based Rockefeller Foundation have funded initiatives to study and reduce food waste in developing countries, as have organizations in Europe and elsewhere.
Just outside Arusha, a women's group is learning to make and can a variety of jams that they can sell in nearby markets: mango and guava, but also more experimental flavors like banana-ginger and even an onion marmalade. It's a sharp learning curve for them. To be able to sell commercially, they have to learn about health and sanitation (for a food-safety certification) in addition to perfecting their jam recipes. On a recent Saturday afternoon, a batch of the banana-ginger jam stewed on a freestanding gas burner in a nondescript church-owned building. The women boiled and sterilized jars as black clouds of bees swarmed the room. Lesson learned: close the windows before making banana jam.
Ultimately, the women hope to preserve more of their crops to eat throughout the year, and earn a bit of income in the process. The training they received from a local post-harvest consultant is just the kind of thing a growing number of organizations working with rural communities to reduce food waste intends to do. The Postharvest Education Foundation, for example, works with farmers and other agricultural workers around the world to identify projects that can help them make a better living by preserving more of their crops.
Because people are accustomed to losing so much of their harvest, they often need some kind of inspiration, or motivation, before they even consider trying to reduce waste. For example, the group making jam had seen that another group of women making jam across town was able to sell to the local upscale supermarket. The potential for such a lucrative market made them eager to try it for themselves. "Farmers harvest and they don't store. They want to market and sell and get cash straight away," said Ngoni Nenguwo, post-harvest specialist at the Arusha office of the World Vegetable Center, or AVRDC, an international agricultural-research nonprofit that trained the jam-making women. "It just never seemed an option to preserve better. Waste is just a part of agriculture."
Faraji Msechu, who farms a small plot a few hours to the south of Arusha, said he never thought about trying to reduce the amount of corn he lost to poor storage. That changed when an organization reached out to him to participate in research on storage gear that could improve upon the polypropylene bags he and most other farmers stored their corn in. "I never had that thinking. I just used the polypropylene bags to store maize, and it was business as usual," he said. As important as the need to transform old habits is the need to improve the storage and processing equipment available in sub-Saharan Africa. There is a quickly-growing array of tools, from forced-air cooling rooms to solar dryers, that can help farmers and processors preserve their harvest in the absence of the grain elevators, refrigerators, and freezers that developed countries rely on so heavily.
AVRDC has a department devoted to post-harvest research and operates a training center in Arusha to demonstrate equipment for local farmers. One promising example on offer is plastic crates for transportation. AVRDC research has shown that switching from wood-slat to plastic crates can reduce the percentage of tomatoes lost during transport from 53 to 22. Because the plastic crates are smoother and have more even walls, the tomatoes inside don't get scratched, squeezed, or smashed as easily as they do in the wooden ones. Even so, the crates are a tough sell. They are much more expensive than the wooden crates, so they must be shipped back to the farmer for reuse, whereas the wooden crates are used once then broken down for, say, firewood at the end of the journey.
Compatible Technology International, a Minnesota-based nonprofit, has designed and tested several products to reduce crop losses in various African countries in recent years. The organization recently introduced equipment for processing millet in Senegal that it says captures more than 90 percent of the grain — up from roughly half using traditional methods — while also nearly eliminating contaminants like dirt and debris. But equipment alone isn't the solution, said executive director Alexandra Spieldoch. Also essential is leadership and financial training to help farmers adopt the equipment —something the organization tries to achieve through partnerships with local groups and government agencies.
Other researchers in Tanzania, Kenya, and a few other countries are studying the potential of plant materials to serve as pesticides during crop storage. If they prove successful, the plant materials may save farmers money while also eliminating the need for potentially harmful synthetic chemicals.
Efforts like these are all so new that it remains unclear which are likely to be the most effective or easily adopted. What is clear is that in countries like Tanzania, where malnutrition and hunger are as persistent as ever, every ounce of wasted food could have provided beneficial calories for someone.
In February, during a training course in Arusha for agriculture workers learning to teach farmers better crop storage and processing methods, Kitinoja focused part of a morning on emerging opportunities for post-harvest work. There is a lot of potential throughout sub-Saharan Africa right now, not only for reducing the amount of food that gets wasted, but also for people to make careers out of doing so, she said. "I've been working on this for 30 years," she said. "Three years ago, I couldn't have made this presentation. No one was talking about postharvest."
Source:Rachel Cernansky (http://news.mongabay.com)
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martes, 26 de mayo de 2015
lunes, 4 de mayo de 2015
La cuna del JOCOTE produce 5 millones de libras del fruto - The cradle of JOCOTE produces 5 million pounds of the fruit
El incremento en la producción lo están logrando con el apoyo del programa Agrocadenas, que impulsa la FAO.
Durante más de 30 años los habitantes de San Lorenzo, en Ahuachapán habían buscado producir un cultivo que les permitiera progresar como familias y como municipio, después de experimentar con cereales y frutas descubrieron el dulce fruto que los sacaría de la pobreza.
En los últimos cuatro años San Lorenzo ha realizado el tradicional festival del Jocote (Spondias purpurea), una actividad que años con año ha ido posicionando al municipio como el mayor productor de jocote, en el país, en especial la variedad conocida como “Barón rojo”.
Y es el que los habitantes del municipio, han encontrado una fuente de ingresos que les está permitiendo mejorar su calidad de vida con el incremento de tierras cultivadas de jocote, una fruta que no necesita mayor inversión y cuido, y que rinde considerables ganancias.
Omar Fajardo, productor y presidente de la Asociación Cooperativa de Producción Agroindustrial, Aprovisionamiento y Comercialización del Jocote y Loroco de San Lorenzo señala que durante años estuvieron experimentando con diferentes productos, pero, decidieron apostar por el cultivo del jocote Barón Rojo para mejorar sus economías.
“Aquí la necesidad obligó a la gente, porque por las condiciones del suelo los granos básicos no funcionan y se intentó con arrayán pero lo botaba el viento que aquí pega fuerte”, afirma de agricultor, quien asegura que después descubrieron que el jocote podía ser el salvavidas para evitar la migración.
“El apoyo de la FAO ha sido importante, nos han ayudado aumentar la producción y hoy por eso lo llamamos ‘la cuna del jocote’ porque hablar de jocote Barón Rojo es hablar de San Lorenzo”, dice el agricultor, quien añade que por el momento se cultiva en estas tierras un promedio de mil manzanas con el fruto.
El producto se cosecha en la zona desde hace más de 30 años; sin embargo no conocían su potencial porque no había encontrado cómo explotarlo. Con el apoyo técnico de diferentes instituciones estatales y organismos internacionales han implementado técnicas que les ha permitido multiplicar la producción en los últimos cuatro años.
Los agricultores han recibido capacitaciones para un uso adecuado del manejo del fruto y también cómo sacar provecho y hacer derivados como mermeladas, jaleas, paletas, chicles y otros productos.
Doña Dianira Sermeño es una ama de casa que tuvo que emigrar a San Salvador para obtener ingresos y educar a sus hijos, pero desde hace año y medio es socia de la cooperativa y ya está viendo los primero resultados.
“Hoy estoy contenta porque trabajo aquí y estoy con mi familia y ofreciendo productos que innovan la gastronomía”, asegura, quien trabaja en la producción de mermelada de jocote.
El cultivo del jocote lo están combinando con el de loroco, una planta que hasta hace poco era cultivada en huertos caseros pero que hoy su producción está orientada a cultivar a gran escala como parte de la diversificación agrícola, con fines de exportación como un producto no tradicional.
De momento la cooperativa trabaja en la creación de alianzas para poder comercializar los productos en los mercados formales, ya que el próximo paso será la exportación.
Los productores y autoridades municipales piensan que a mayor producción más fuentes de empleo y menor delincuencia, por eso es que su principal apuesta es continuar con el crecimiento de la producción para un mayor despegue económico.
“Lo que buscamos es mejorar las economías de las familias lorenzanas”, dice el alcalde, Walter Ortiz, quien ha apoyado la iniciativa facilitando en comodato un terreno para que los agricultores tengan su centro de acopio.
En la actualidad los habitantes ofrecen servicios agroturísticos, y hay rutas donde los visitantes pueden vivir la experiencia de cortar el fruto y lo recolectado se puede llevar a casa. “Esta experiencia le gusta mucho a la gente que nos visita”, afirma el presidente de la Cooperativa.
La gira por los cultivos se puede recorrer en fines de semana o cuando las personas lo soliciten y sirve de interacción entre los productores y los consumidores, dijo el presidente de la cooperativa, quien no dudó en invitar a los salvadoreños que visiten el poblado de San Lorenzo.
Fuente: www.lapagina.com.sv
miércoles, 15 de abril de 2015
Consumo mundial per capita de frutas y hortalizas sube levemente en medio siglo - Global per capita consumption of fruits and vegetables rises slightly in half a century
Los niveles de obesidad continúan ascendiendo a lo largo de gran parte del mundo, mientras la tasa promedio de consumo per cápita de frutas y hortalizas a nivel global aumentó de 36% a 40% durante el último medio siglo.
Las cifras corresponden a la sección interactiva del sitio web de National Geographic llamado ‘What the World Eats’, el que recogió datos procedentes de la Food and Agriculture Organization Statistics Division (FAOSTAT), de las Naciones Unidas.
De acuerdo a la información, China lidera el consumo per cápita mundial de frutas y hortalizas con la categoría que consiste en frutas, verduras y tubérculos, la que representó el 56% de la dieta promedio china en peso en 2011. Gran parte de dicha cifra se compone de verduras.
Por el contrario, en el año 2011 las frutas y hortalizas alcanzaron un 27% de la dieta promedio en EE.UU., el 33% en Reino Unido, 25% en México, y sólo el 12% en Somalia.
Otro hallazgo interesante es que Cuba es líder mundial en el consumo de frutas, cuyo segmento compone el 19% de la dieta promedio. National Geographic atribuyó esta elevada cifra a la caída del socio comercial clave de Cuba, la Unión Soviética, en 1991, que dejó al país insular dependiendo de la agricultura local. Ahora, las frutas y hortalizas representan casi la mitad de la dieta promedio cubana, a diferencia del 18% en 1970.
El Reino Unido también tiene un consumo per cápita de frutas relativamente alto entre los países más desarrollados de la lista, llegando a 13%, en comparación con Alemania que registra un 8%.
El consumo de frutas también es notablemente alto en Brasil (17%), México (15%) y Arabia Saudita (15%), mientras que la categoría constituye una décima parte de las dietas promedio en Australia, EE.UU., Hong Kong, España, Japón, Kuwait y Argentina.
Algunos descubrimientos interesantes también se encuentran al comparar los datos sobre el consumo de frutas y hortalizas en los últimos 50 años.
Por un lado, la proporción de frutas y hortalizas en la dieta media española se ha reducido en unos 15 puntos porcentuales, hasta el 30%. En Japón también se ha reducido en casi la misma cantidad.
Además, EE.UU. se ha mantenido bastante constante durante las cinco décadas, con frutas, verduras y tubérculos aumentando ligeramente de 26% a 27% de la dieta promedio.
Australia ha visto un impulso alentador del 21% al 26%, mientras que India pasó del 23% de hace medio siglo al 34%.
En términos de la media mundial, el consumo de frutas se ha incrementado para representar el 11% en las dietas en 2011, mientras que las verduras han incrementado al 20%.
Fuente: http://www.portalfruticola.com
jueves, 2 de abril de 2015
La raza R4T del mal de Panamá pone en alerta a los países latinoamericanos productores de BANANO - Latin American BANANA producer countries are on alert by the risk of R4T race of Panama disease
Una nueva raza de la enfermedad conocida como Mal de Panamá preocupa a los países productores y exportadores de banano de Latinoamérica. Esta nueva raza del hongo todavía no ha aparecido en la región, que provee del 90% de la musácea que se consume en el mundo, según datos de la FAO.
Esta preocupación fue expresada este martes 31 de marzo, durante el Encuentro Interministerial de Agricultura, que reunió en Guayaquil desde la mañana a viceministros y titulares de entidades agropecuarias estatales de un grupo de países latinoamericanos que cultivan la musácea. El hongo en su raza R1 ya afectó en el pasado a las plantaciones latinoamericanas. Según Agrocalidad, en el país dañó unas 17 000 hectáreas (ha), y dejó pérdidas para la industria por alrededor de USD 2 300 millones.
La enfermedad de Panamá, fusariosis del banano o mal de Panamá es una enfermedad
provocada por el hongo Fusarium oxysporum que ataca las raíces de algunas variedades de banano. La resistencia
del hongo a los fungicidas ha hecho de esta enfermedad la mayor plaga de la
historia del cultivo del banano, exterminando por completo algunos cultivares
particularmente susceptibles.
La raza R4T (Raza 4 Tropical), la que causa preocupación a los productores, está diseminada en plantaciones de países de África, Asia y en zonas de Australia, pero no en Latinoamérica. En el mundo se cultivan un poco más de 4 millones de toneladas de banano, de las que 3,6 millones provienen de cultivos de los países latinoamericanos. Según Agrocalidad, la variante del Mal de Panamá provoca la pudrición generaliza de la planta.
La cita interministerial de Guayaquil es la consecución de un taller técnico previo, también realizado en el Puerto Principal, con especialistas de los países cultivadores de la región. En ese taller ya se conformó un grupo de trabajo y se revisaron los planes de contingencia para evitar el ingreso de esta variante del hongo. Eduardo Ledesma, director ejecutivo de la Asociación Ecuatoriana de Exportadores de Banano, esbozó con cifras la necesidad de proteger al banano ecuatoriano contra esta y otras enfermedad que lo pongan en riesgo. “El banano representa el 23% de las exportaciones no petroleras del país, y el 26% del PIB agrícola.” Recordó que el grueso de las plantaciones está en manos de pequeños productores. “El 70% de los productores de banano del país no tiene más de 20 ha de cultivo”.
La cita interministerial de Guayaquil es la consecución de un taller técnico previo, también realizado en el Puerto Principal, con especialistas de los países cultivadores de la región. En ese taller ya se conformó un grupo de trabajo y se revisaron los planes de contingencia para evitar el ingreso de esta variante del hongo. Eduardo Ledesma, director ejecutivo de la Asociación Ecuatoriana de Exportadores de Banano, esbozó con cifras la necesidad de proteger al banano ecuatoriano contra esta y otras enfermedad que lo pongan en riesgo. “El banano representa el 23% de las exportaciones no petroleras del país, y el 26% del PIB agrícola.” Recordó que el grueso de las plantaciones está en manos de pequeños productores. “El 70% de los productores de banano del país no tiene más de 20 ha de cultivo”.
Ecuador prevé cerrar el 2015 con un estimado de 300 millones de cajas exportadas. En el 2014 el sector exportó 298 millones de cajas de la fruta. Las medidas de prevención se basan sobre todo en la cuarentena de poblaciones infectadas, restringiendo la exportación de rizomas, retoños y tierra. El uso de plantines micropropagados es una de las principales posibilidades para la difusión de cultivares, sin poner en riesgo de contagio a las zonas aún no afectadas, especialmente América.
sábado, 28 de marzo de 2015
Alta tecnología al rescate de pequeños agricultores en África - High technology to rescue small farmers in Africa
La agricultura es uno de los sectores que más personas emplea en África austral y también constituye un pilar para muchas de sus economías. Pero las áreas rurales, donde se sustenta un modo de vida basado en la actividad agropecuaria para la mayoría de los casi 270 millones de habitantes de la región, suelen ser frágiles.
| Dube AgriZone cuenta con 16 hectáreas de invernaderos, la mayor extensión cultivada bajo un techo de vidrio y con un clima controlado de África. Crédito: FAO |
Ese y otros desafíos que afronta el sector fueron el centro del debate de una reunión de tres días que tuvo lugar del 10 al 12 de este mes en la ciudad sudafricana de Durban y que reunió a autoridades y expertos de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El encuentro terminó con un llamado a priorizar la asociación amplia y a construir sinergias para ofrecer a los países un apoyo efectivo y eficiente para la actividad agrícola.
El coordinador para África austral de la FAO, David Phiri, reiteró la importancia de que los distintos sectores trabajen juntos, aprovechando el encuentro anual que procura ofrecer una plataforma de debate e intercambio de información sobre buenas prácticas y el desarrollo general de los programas de la agencia en la región. “Lograr la seguridad alimentaria y nutricional en África austral es un gran desafío, demasiado grande para que lo afronte solo cualquier gobierno o la FAO”, señaló. “Así como los gobiernos de los países en desarrollo y ricos deben involucrarse, también deben hacerlo la sociedad civil, el sector privado y las agencias internacionales”. “Por encima de todo, es necesario empoderar a la gente misma para que gestione su propio desarrollo”, subrayó.
Como ejemplo de las mejores prácticas que analizó el foro, los participantes realizaron una visita de campo a las instalaciones de Dube AgriZone, una iniciativa de desarrollo agrícola de alta tecnología, promovida por el gobierno de la provincia sudafricana de KwaZulu-Natal. El proyecto procura estimular el crecimiento de los productos perecederos y lograr una mejor producción agrícola, de calidad consistente, todo el año, así como mejorar la gestión de enfermedades y pestes. Las instalaciones, ubicadas estratégicamente 30 kilómetros al norte de esta ciudad costera, actualmente cuentan con 16 hectáreas de invernaderos, lo que la convierte en la mayor extensión cultivada bajo un techo de vidrio y con un clima controlado en África.
El principal objetivo es la producción de verduras y flores que duran poco en los puestos de venta y que requieren un transporte inmediato tras la cosecha para su distribución, tanto en el mercado interno como en el externo. Además de los invernaderos, el recinto ofrece almacenes para empaquetar después de la cosecha, un centro de empaquetado y distribución, un vivero y el Dube AgriLab, un laboratorio complejo para el cultivo de tejido vegetal.
En Dube AgriZone se procura proteger el ambiente mediante prácticas “verdes” para disminuir su impacto ambiental como la cosecha de agua de lluvia, el uso de energía solar, la gestión de residuos in-situ y el cultivo de plantas autóctonas para los esfuerzos de rehabilitación. Además, ofrece a los cultivadores la posibilidad de lograr una mejor cosecha, una calidad consistente, gestión de enfermedades y pestes y una producción a lo largo de todo el año con la perspectiva de mejorar la sostenibilidad y mejorar la competitividad agrícola.
“Nunca hubiera podido montar un lugar así y producir a la escala actual de no haber sido por la innovadora AgriZone”, destacó Derrik Baird, propietario de Qutom Farms, que actualmente produce 150.000 pepinos en el invernadero arrendado a AgriZone. “El centro de alta tecnología con varias instalaciones necesarias, como el transporte y el flete, nos permitió concentrarnos en la producción de pepinos a un costo mucho menor que en los otros lugares que habíamos probado”, explicó.
La asociación entre el gobierno provincial y el sector privado que permitió esta iniciativa recibió elogios como un ejemplo exitoso del que se pueden extraer varias lecciones para trasladar a otros lugares de África austral. “Podemos aprender muchas cosas de esto y quizá una de las más importantes sea la de formar alianzas y asociaciones”, destacó Tobias Takavarasha, representante de la FAO en Sudáfrica. “Tenemos que crear capacidades sobre lo que ya funciona, adoptando y adaptando las tecnologías a la situación local y luego expandéndolas a lo largo y ancho para lograr mejores resultados”, añadió.
Fuente: Kwame Buist (http://mundoagropecuario.com)
Fuente: Kwame Buist (http://mundoagropecuario.com)
miércoles, 21 de enero de 2015
Carrera para salvar las BANANAS - Race to save BANANAS!
Click here: Carrera para salvar las bananas
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| Foto source: http://i1.wp.com/www.whaleoil.co.nz/wp-content/uploads/2013/12/Bananas.jpg Fuente: http://www.freshplaza.es |
martes, 20 de enero de 2015
EL CALENTAMIENTO GLOBAL Y LAS PLAGAS: Un aumento de 2°C en la temperatura permitiría a los insectos completar hasta cinco ciclos de vida adicionales por temporada
GLOBAL WARMING AND PESTS: A 2°C increase in temperature would allow insects complete up to five additional life cycles per season
La diversidad genética: una herramienta secreta para luchar contra el cambio climático20 de enero de 2015
Los recursos genéticos tienen un papel fundamental que desempeñar en la alimentación del planeta, en especial al avanzar el cambio climático más rápidamente de lo previsto.
Archivo/Shutterstock.com
Según un nuevo estudio publicado esta semana por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), aún queda mucho por hacer para estudiar, conservar y utilizar la diversidad biológica que sustenta la producción alimentaria mundial.
“El tiempo no está de nuestra parte”, advierte la publicación: <<Enfrentarse al cambio climático: el papel de los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura>>, la que destaca que “en las próximas décadas, millones de personas cuyos medios de vida y seguridad alimentaria dependen de la agricultura, la acuicultura, la pesca, la silvicultura y la ganadería pueden enfrentarse a condiciones climáticas sin precedentes”.
La FAO reportó que serán necesarios cultivos, ganado, árboles forestales y organismos acuáticos capaces de sobrevivir y producir en un clima cambiante, capacidad que será resultado directo de su diversidad genética. Sin embargo, el estudio sostiene que se requieren mayores esfuerzos para estudiar y utilizar la diversidad como mecanismo de supervivencia, y políticas que la apoyen.
“En un mundo con temperaturas más elevadas y condiciones meteorológicas más variables y severas, las plantas y los animales destinados a la alimentación deberán tener la capacidad biológica para adaptarse más rápidamente que hasta ahora”, advirtió María Helena Semedo, Directora General Adjunta de la FAO, en una nota de prensa emitida por el organismo.
“Prevenir nuevas pérdidas de recursos genéticos agrícolas -añadió- y prestar más atención a estudiar su potencial aumentará la capacidad de la humanidad para adaptarse al cambio climático”, añadió Semedo.
Para la FAO, este enfoque adaptativo requerirá actualizar los objetivos de los programas de mejoramiento agrícola y en algunos casos la introducción de variedades, razas, especies, que no han sido utilizadas anteriormente.
Además, son necesarias “con urgencia” mejoras en los programas de conservación sobre el terreno (in situ) y en otros lugares (ex-situ) de las especies domésticas, sus parientes silvestres y otros recursos genéticos silvestres importantes para la alimentación y la agricultura, junto con políticas que promuevan su uso sostenible.
También resulta de gran importancia desarrollar el conocimiento sobre los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura: dónde se encuentran, cuáles son sus características (p.ej. resistencia a la sequía o enfermedad) y cómo se pueden gestionar mejor, según el estudio.
De acuerdo a lo informado, es clave mejorar el conocimiento, conservación y uso de los parientes silvestres de los cultivos, “que es probable tengan rasgos genéticos que pueden ser utilizados para desarrollar cultivos bien adaptados para su uso en sistemas alimentarios afectados por el cambio climático”, consignó la entidad.
“Tenemos que fortalecer el papel de los recursos genéticos y ayudar a los agricultores, pescadores y silvicultores a hacer frente al cambio climático”, señaló Linda Collette, editora principal del volumen y Secretaria de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura de la FAO, en la nota de prensa.
La FAO informó que muchas variedades y razas de cultivos y ganado adaptadas localmente -así como árboles, peces, insectos y microorganismos- están mal documentadas y pueden perderse antes de que se reconozcan sus posibles roles en la adaptación al cambio climático.
“Deben hacerse esfuerzos para evitar prácticas que destruyan la biodiversidad o socaven la salud de los ecosistemas agrícolas. Por ejemplo, el uso de insecticidas de amplio espectro que tengan efectos negativos sobre los insectos polinizadores”, señaló.
La FAO destaca que impulsar la conservación de la diversidad genética en las granjas y los campos es tan importante como el mantenimiento de los bancos de genes. Muchas formas de vida utilizadas en la agricultura no tienen un equivalente en semillas y sólo pueden mantenerse a través de la intervención humana. Un ejemplo es la banana, un alimento básico para millones de personas.
Además, la conservación in situ (incluyendo los parientes silvestres de los cultivos) es una forma de “permitir que continúe la evolución” y lograr así que sigan generándose los rasgos adaptativos.
La entidad sostuvo que la conservación in situ puede asumir muchas formas, pero la estrecha participación de los agricultores es particularmente eficaz, especialmente porque cada vez está más claro que las consecuencias del cambio climático deben tenerse en cuenta a nivel local, además de a nivel global o regional.
Por ejemplo, Etiopía, donde existen muchos microclimas, tiene un programa avanzado y descentralizado basado en bancos de semillas comunitarias y germoplasma a través de los cuales los agricultores e investigadores cooperan para ensayar, adoptar y conservar variedades locales de los cultivos más importantes -cebada, garbanzo, sorgo y habas- que estuvieron a punto de perderse durante la sequía de la década de 1980.
Según la FAO, el conocimiento sobre los recursos genéticos agrícolas necesita aumentar más rápidamente, especialmente en los sectores menos estudiados como los bosques, donde menos de 500 especies de árboles (de un total de más de 80 000) han sido estudiadas en profundidad.
“Las carencias en el conocimiento de invertebrados y microorganismos son aún mayores”, expuso el organismo.
Aunque a menudo son denigrados como agentes de enfermedades en los cultivos y el ganado, los microorganismos aportan una gran variedad de funciones, como la protección de las plantas contra las plagas, la sequía, el frío y la salinidad.
Mientras tanto, se necesitan inventarios genéticos adecuados destinados a proporcionar un “documento de identidad” al patrimonio genético almacenado actualmente en bancos de semillas y otros centros de conservación ex-situ con el fin de acceder a los rasgos adaptativos positivos que puedan ser necesarios.
“Frente a los efectos del cambio climático es hoy más importante que nunca intercambiar y compartir más los recursos genéticos agrícolas. Existen ferias de semillas locales y nacionales, pero tendrán que ampliarse e internacionalizarse a medida que se acelera el cambio climático”, informó la FAO.
Factor tiempo
El organismo internacional reportó que, uno de los aspectos del cambio climático con un impacto directo en la diversidad genética tiene que ver con los cambios de presión sobre el tiempo biológico.
Por ejemplo, en los patrones de polinización provoca gran inquietud, ya que los insectos son muy sensibles a la temperatura y no siempre pueden sincronizarse con los nuevos tiempos de floración.
Además, el aumento de las temperaturas también puede favorecer a especies que pueden adaptarse a ciclos generacionales cortos.
Al mismo tiempo, se calcula que un aumento de 2°C en la temperatura permitiría a los insectos completar hasta cinco ciclos de vida adicionales por temporada –según el estudio de la FAO-, que también señala que los agentes patógenos capaces de acortar sus ciclos de reproducción serán capaces probablemente de evolucionar más rápidamente y plantear mayores desafíos potenciales a diversos organismos y ecosistemas.
En zonas boscosas, las especies invasoras podrían reaccionar más rápidamente a las condiciones cambiantes, desplazando a los tipos de árboles existentes.
Un estudio reciente que ha utilizado la Arabidopsis thaliana, una maleza emparentada con la mostaza y la primera planta en tener su genoma secuenciado, mostró cómo las semillas almacenadas en los bancos también pueden ayudar a entender que el cambio climático avanza más rápido de lo esperado: variantes de la planta obtenidas en España funcionaron mejor en Finlandia que las semillas que procedían originalmente de este país escandinavo.
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