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domingo, 30 de abril de 2017

Argentina: Revelan altos contenidos de residuos de plaguicidas en algunas FRUTAS y HORTALIZAS - Argentina: High content of pesticide residues revealed in some FRUITS and VEGETABLES

http://adelanto24.com
Casi el 98% de las partidas de peras ofertadas entre 2011 y 2013 en el Mercado Central de Buenos Aires y sus similares de La Plata y General Pueyrredón -Mar del Plata- dieron positivo en 20 variedades de insecticidas y fungicidas. Prácticamente el 93% de las muestras de apio monitoreadas en los mismos puntos evidenció restos de 16 agroquímicos. Más del 91% de las mandarinas que se comercializaron por entonces en estos también centros de distribución presentaron trazas de otros 16 pesticidas.
Las manzanas, otro ejemplo: el 85% de la fruta reveló presencia de 22 tipos de insecticidas, fungicidas y acaricidas. El 76,6% de las muestras de frutilla expuso restos de 17 plaguicidas. De un total de 27 frutas, verduras y producciones similares relevadas, sólo 4 variedades dieron 0 en contaminación: cebolla, batata, yerba mate y almendras.
Ya en 2016, una experiencia similar -aunque asentada de otra manera en distintos expedientes- fue más allá: ubicó que el 65,4% de las partidas de apio puestas a la venta en los mismos sitios contenía concentraciones de, principalmente, insecticidas y fungicidas por encima de los LMR (Límites Máximos de Residuos) que fija la normativa vigente en la Argentina para este tipo de alimentos.
En total, se constató la presencia de 21 agroquímicos sólo en ese producto, entre ellos el insecticida endosulfán, de uso prohibido en la Argentina desde mediados de 2013. En la zanahoria, el 62,5% de las muestras analizadas dio un resultado similar -6 principios activos, divididos entre insecticidas y fungicidas-.
El pimiento no fue la excepción: el 50% de las muestras reveló una concentración de tóxicos que viola las pautas legales. Se ubicaron 3 pesticidas. En el caso de la frutilla, el 41,6% de la fruta analizada entre 2014 y 2016 también arrojó como resultado una contaminación superior a lo fijado por los LMR. Diecisiete agroquímicos detectados. De 34 productos monitoreados, apenas 8 se ubicaron dentro de lo permitido. O sea, respetando los límites prefijados.  Eso sí, estos últimos expedientes no aclaran si en aquellos casos en los que no se violaron los LMR se detectaron o no trazas de agroquímicos en la fruta y la verdura.
Todo este detalle se encuentra volcado en sendos documentos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) a los que, por pedido legal, accedió la ONG ambientalista Naturaleza de Derechos y que fueron acercados a Adelanto 24 en las últimas horas. En concreto, los resultados revelan que el Estado argentino sabe que prácticamente el total de las frutas y verduras que se comercializan en el país se encuentra de alguna forma contaminado con agroquímicos.
“Los datos forman parte de la respuesta de SENASA a un pedido de registros de controles que se hayan llevado a cabo en los últimos 5 años en el Mercado Central y los regionales de La Plata y Pueyrredón. La realidad es que se trata de información contundente aunque incompleta: SENASA en ningún momento aclara las cantidades ubicadas en cada producto y qué decisión tomó respecto del destino de tanta fruta y verdura contaminada”, comentó a Adelanto 24 Fernando Cabaleiro, abogado y titular de Naturaleza de Derechos.
“Las planillas que entregó el organismo corresponden a controles en 2013 y 2016. Y varían en la forma en que se asentaron los datos. En la primera experiencia SENASA expuso en detalle todos los casos positivos de contaminación. Ya en el trabajo de 2016 se cuidó y sólo mencionó a aquellos que superaron los límites permitidos. Nunca precisó si igual ubicó agroquímicos en las frutas y verduras que no violaron la pauta de toxicidad establecida”, agregó.
Según Cabaleiro, los datos fueron entregados sólo cuando Naturaleza de Derechos dio un plazo con promesa anticipada de acción legal en caso de ser incumplido. “Acá es el propio Estado el que reconoce que las frutas y las verduras llegan a los mercados totalmente contaminadas. Igualmente, el SENASA contestó con información parcial, muy mal elaborada. Eso expone que hay un desinterés del mismo organismo respecto de lo que ocurre”, dijo.
Una muestra de las variedades envenenadas y los agroquímicos detectados:
También del período 2011-2013:
En frutilla, papa y manzana:
La pera, a la cabeza entre las frutas con mayor presencia de pesticidas, con 302 muestras contaminadas de un total de 309 sometidas a examen:
Para el período 2014-2016, y como antes explicó Cabaleiro, SENASA efectuó una maniobra orientada a cubrir la desidia del organismo: dejó de asentar el total de frutas y verduras contaminadas para, en cambio, sólo exponer aquellos casos en los que sí constató una violación a los límites permitidos -expuestos como NC-.
Un primer detalle de dichos monitoreos:
Frutilla y pimientos, complicados:
Último detalle del período en cuestión. Cereza, pimentón, ananá, algunos de los productos que sobresalen en un registro que espanta:
De todo lo expuesto, la manzana aparece como un caso a analizar de forma puntual por el copioso cóctel con que se bombardea la fruta: 22 productos divididos entre acaricidas, fungicidas e insecticidas.
Entre todos ellos, se destacan estos nombres:
  • Acetamiprid: insecticida neonicotinoide de uso limitado en Europa por su capacidad para extinguir las poblaciones de abejas melíferas.
  • Acrinatrina: insecticida piretroide vinculado a la cipermetrina, letal para abejas y peces. Este último aparece como uno de los desarrollos que, en combinación con otros pesticidas, viene originando casos de polineuropatías tóxicas y trastornos en el sistema nervioso periférico como el denunciado por Fabián Tomasi, ex empleado de una compañía fumigadora de Basabilbaso, provincia de Entre Ríos.
  • Clorotalonil: fungicida, capaz de dañar piel y ojos si se lo aplica sin protección. Tóxico para peces y cualquier organismo acuático en general.
  • Carbendazim: fungicida, muy cerca de prohibirse en Europa por su comprobado comportamiento de disruptor endocrino. Además, su ingrediente activo, la carbendazima, puede afectar la fertilidad masculina.
  • Bifentrin: insecticida piretroide.
  • Carbaril: insecticida. Potencialmente cancerígeno para los humanos. Acaba con crustáceos y abejas. En la actualidad, de uso prohibido en Gran Bretaña, Alemania, Suecia, Dinamarca y Austria, entre otros países. Un documento del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) publicado el 15 de octubre de 2013, y firmado por Mariela Curetti, ingeniera agrónoma de la Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle, reconoce: “De utilizarse este raleador, no debe olvidarse que se trata de un insecticida que afecta a las abejas y puede generar residuos en la fruta, una limitante especialmente en variedades de cosecha temprana como Gala.”
  • Clorpirifos: insecticida organofosforado. Uno de plaguicidas más utilizados en la agricultura de la Argentina. Dow, su desarrolladora, fue multada en 1995 y 2003 por ocultar casi 250 casos de intoxicación con ese agroquímico sólo en los Estados Unidos y continuar publicitando al insecticida como producto “seguro”. En la sumatoria de ambas sanciones, Dow culminó desembolsando a modo de pena más de 2,7 millones de dólares. Ya en 2011, un estudio concretado por la universidad norteamericana de Columbia vinculó al insecticida con numerosos casos de niños afectados con retrasos mentales y físicos en zonas cercanas a Nueva York.
  • Fenazaquin: acaricida del grupo de las quinazolinas. Muy tóxico para peces y organismos acuáticos en general. Mortífero para las abejas.
  • Fludioxonil: fungicida, extremadamente tóxico para organismos acuáticos.
  • Iprodione: fungicida. Desde 1996, de uso prohibido para la producción de frutas finas como la cereza en todo Estados Unidos. En un contexto de alta exposición, cancerígeno para los humanos.
  • Malation: insecticida organofosforado. Disruptor endocrino.
  • Metilazinfos: insecticida organofosforado. Prohibido en la Argentina desde el 31 de marzo de este año. De alta toxicidad para humanos, aves e insectos en general.
  • Novaluron: insecticida, del grupo químico de las benzoilureas. Letal para abejas y organismos acuáticos. Prohibido desde 2011 en buena parte de Europa.
  • Tiabendazol: fungicida, muy tóxico para peces y organismos acuáticos en general.
  • Thiacloprid: insecticida neonicotinoide desarrollado por Bayer. De uso vetado por el grueso de los países de la Unión Europea por atentar contra la supervivencia de las abejas.
  • Tiametoxam: insecticida neonicotinoide. Restringido en Francia y Alemania por provocar lo mismo que el Thiacloprid.
Semejante cóctel, queda expuesto en los documentos de SENASA, forma parte de una cultura de producción atada a los agroquímicos a la que no escapa prácticamente ningún cultivo. También hay casos que asustan más que el espanto: en la rúcula, el organismo oficial ubicó partidas contaminadas con DDT, un insecticida cancerígeno de uso prohibido en la Argentina desde 1990.
“Lamentablemente, SENASA no especifica en la información remitida si todos los productos constatados pertenecen a diferentes partidas monitoreadas o si fueron ubicados juntos en una misma fruta o verdura. Los datos incompletos le suman más dramatismo a un resultado catastrófico”, aseguró Cabaleiro.
Lo que sigue para Naturaleza de Derechos es un pedido a la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para que este último organismo evalúe la situación química de todos los alimentos desarrollados a partir de estas frutas y verduras.
“Vamos a exigir que se constate si no hay agroquímicos en productos como, por ejemplo, el puré de tomate, los enlatados, las conservas. La uva dio positivo en contaminación ¿qué ocurre con el vino? En tanto los cítricos también encierran trazas ¿qué pasa con las mermeladas? ¿Y con los jugos, las aguas saborizadas? Le vamos a exigir judicialmente a la ANMAT que se expida respecto de todos estos interrogantes”, anticipó el entrevistado.
Antes que sembrar el pánico, la intención del abogado es alentar el reclamo judicial de manera tal que SENASA no sólo ajuste el control si no que, además, haga público el resultado de cada uno de sus monitoreos, informe los cócteles ubicados, y detalle el origen y destino de la mercadería contaminada. “Acá hay un Estado que está mirando para otro lado”, sintetizó Cabaleiro. Para tragedia de cada uno de nosotros, tiene toda la razón.
Fuente:  (http://adelanto24.com)

sábado, 19 de marzo de 2016

Evaluación online de riesgo de ecotoxicidad de PLAGUICIDAS - Online evaluation of PESTICIDE ecotoxicity risk

Foto: Salud pública Méx vol.53 n.3 Cuernavaca 

La Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), Argentina, desarrolló un modelo de simulación disponible en Internet que permite a los productores estimar las dosis de herbicidas, insecticidas o fungicidas que aplican a sus cultivos, extensivos o intensivos, en función del riesgo toxicológico y su impacto ambiental. El sistema ya es utilizado por agricultores de todo el país y empresas que manejan grandes volúmenes de datos, como las que realizan monitoreos de rendimiento a gran escala. Puede accederse online en http://malezas.agro.uba.ar/ripest/

“Actualmente el productor elige su paleta de fitosanitarios por la eficiencia agronómica y económica. Nosotros proponemos un tercer eje, que es el ambiental. La idea es que, frente a igual eficiencia agronómica y económica, pueda elegirse la alternativa que tiene menor riesgo potencial sobre el ambiente”, dijo Diego Ferraro, docente de la cátedra de Cereales de la FAUBA e investigador del Conicet. Y adelantó que próximamente se sumará al modelo una serie de pronósticos climáticos para que también se puedan planificar mejor las aplicaciones en función de las condiciones ambientales y disminuir los niveles de deriva de agroquímicos hacia los centros urbanos.

El sistema de evaluación de riesgo de ecotoxicidad de pesticidas (Ripest) ya cuenta con unos 700 usuarios registrados. Se trata de productores y técnicos que utilizan este “calculador” de manera frecuente para saber cuál es el riesgo de contaminación, en términos de toxicidad hacia los insectos o los mamíferos, de los aproximadamente 3000 formulados que están aprobados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) en la Argentina. La información que los agricultores suben a la web también permite hacer un historial del riesgo en un lote y conocer su evolución en cada campaña.

“Esto significa que cualquier productor, que produce desde una pastura, cultivos de grano o hasta un frutal, puede utilizar el calculador de riesgo. Y puede hacerlo de un modo muy sencillo. El único conocimiento que tiene que tener en cuenta es la marca comercial del principio activo que utiliza”, explicó Ferraro. Además, anticipó que, para llegar al medio del campo, están trabajando en el desarrollo de una aplicación para dispositivos móviles.

Versión 2.0
La primera versión de Ripest se implementó hace poco menos de dos años. Hasta entonces era una herramienta casi inexplorada por el medio rural, y sus desarrolladores se sorprendieron por el éxito que obtuvieron en poco tiempo. Desde ese momento, el intercambio con los usuarios los impulsó a ampliar las prestaciones del sistema en conjunto con la Unidad de Tecnologías de la Información de la FAUBA. Así llegaron a una nueva versión que se está anunciando hoy, Ripest 2.0, que permite trabajar con grandes volúmenes de datos.

Sucede que en la producción agrícola viene aumentando fuertemente cada año la cantidad de información digital que se genera sobre la evolución de los cultivos, y es necesario desarrollar nuevas herramientas informáticas capaces de contenerlos e interpretarlos. “Hoy pueden utilizarla, por ejemplo, las empresas que hacen monitoreo a gran escala, que están muy interesadas implementar el calculador de riesgo con los enormes volúmenes de datos que manejan”, aseguró Ferraro.

El factor del clima
Según el investigador de la FAUBA, aún quedan varias innovaciones por desarrollar que podrían mejorar el alcance de Ripest y significar una herramienta útil para el cuidado del ambiente y de la salud de las poblaciones cercanas a los campos, que pueden ser afectadas por la exposición a pesticidas que se utilizan sobre los cultivos.

“Hacia delante queremos mostrar de manera anticipada no sólo la toxicidad potencial que tienen los fitosanitarios, sino la presencia de estos agroquímicos en el agua, en el suelo y en el aire, que son aspectos críticos en la Argentina”, detalló Ferraro. Al respecto, explicó que el objetivo es sumar al calculador de riesgo una serie de pronósticos climáticos que permitan prever el movimiento de los productos fitosanitarios en al ambiente según las condiciones del viento, la lluvia o el contenido de agua en el suelo, entre otras.

“Si de acá a cinco días conocemos cómo pueden ser las condiciones ambientales en términos de lluvia y de temperatura, por ejemplo, podríamos ofrecer a los productores un mapa de riesgo potencial con el cual podrían inferir la potencialidad de que, frente a una aplicación planificada para los próximos días, su principio activo alcance determinada concentración en el aire, en el agua o en el suelo”, detalló, y agregó: “Si el productor va a hacer una aplicación aérea, por ejemplo, con esa información puede prever cuáles son las condiciones en los próximos días para calcular la deriva y eventualmente planear cuándo aplica”.

Políticas públicas
La herramienta desarrollada en la FAUBA también podría convertirse en una valiosa fuente de información para determinar políticas agropecuarias: “Hoy se está legislando en todo el país sobre las zonas buffer, o de amortiguamiento, en relación la aplicación de agroquímicos en áreas periurbanas. No obstante esas normativas se hacen de manera empírica. No existe una herramienta fuerte en términos teóricos que permita a las autoridades determinar la distancia mínima que debe haber entre una aplicación y un núcleo urbano”. “La idea es que Ripest intente tapar esos baches de conocimiento. Por ejemplo, podemos identificar en cada región, en función de la dinámica del clima y de las condiciones de suelo, cuáles son los lugares donde hay más riesgo de que suceda una deriva de herbicidas”, concluyó Ferraro.
Fuente: http://www.todoagro.com.ar

martes, 9 de febrero de 2016

Malta efforts to guarantee healthy AGRICULTURAL products - Esfuerzos de Malta para garantizar productos AGRÍCOLAS saludables

Photo source: http://iip.gov.mt/
According to latest figures presented by the European Commission it was informed that only 6% of the agricultural products in Malta had high levels of pesticides. In 2014, the Maltese Authority tested samples of more than 170 food products. Only 10 were found to contain high levels of pesticides and immediately action was taken against those responsible for their production. There were cases where they intervened at a field filled with vines preventing it to be sold in the market, or greenhouses with tomatoes that were stopped its distribution in the market.
Source: Maria Muscat (http://www.tvm.com.mt)

martes, 8 de diciembre de 2015

STRAWBERRY: A case of consumers poissoned by insufficiently trained farmers - FRUTILLA (FRESA): Un caso de consumidores envenenados por agricultores insuficientemente capacitados

Photo source: http://www.nature.com

Due to the intensive use of pesticides in agriculture, the presence of residues of these substances in food products, as well as the human health risk that they involve, seem to be inevitable. The objective of the present study was to determine the presence of pesticide residues in strawberry (Fragraria × ananassa), cultured in the Municipality of Rivas Dávila of Mérida State, Venezuela. 

For the analysis, the SPE-HPLC-DAD method was used. Seven pesticides were detected: chlorpyrifos 8 mg.kg-1, diazinon 12 mg.kg-1, ethyl parathion 0.036 mg.kg-1, methamidophos 2.7 mg.kg-1, mancozeb 23 mg.kg-1, methomyl 1.2 mg.kg-1 and metribuzin 0.10 mg.kg-1; with the exception of ethyl parathion and metribuzin, all were above the maximum residue limit (MRL) established by the Alimentary Code and European Union. Methamidophos, chlorpyriphos and diazinon were found 270, 230 and 120 times above the MRL, with frequencies of detection of 70%, 90% and 70%, respectively; mancozeb was 2.3 times above the MRL, but it was detected in all the samples. 

The results indicate that the consumption of strawberry, produced in the Municipality of Rivas Dávila, could constitute an important way of pesticide exposure through diet, because the fresh product consumer is exposed to a mixture of pesticides that are noxious to human health, can act additively or synergistically on the organism.

Source: Benítez-Díaz, P.; Miranda-Contreras, L.; Balza-Quintero, A.; Sánchez-Gil, B.; Molina-Morales, Y. Bioagro 2015, 27(3): 181-188. Full study available @ http://www.ucla.edu.ve/bioagro/Rev27(3)/7.%20ms%201525.pdf

lunes, 10 de agosto de 2015

Danish FRUIT and VEGETABLES with fewer pesticide than foreign produce - Las FRUTAS y VERDURAS danesas tienen menos pesticidas que las extranjeras

Photo from http://www.nordicfruit.dk
According to a report from the Ministry for Food, Agriculture and Fisheries, non-organic fruit and vegetables in Denmark contain fewer pesticides than foreign produce and the organic varieties are completely free of pesticides. Dan Jørgensen, the food minister, saw the findings as a reason to buy Danish. “It’s great that the annual report has again highlighted that if you want to avoid chemicals and reduce your intake of pesticides, you should choose Danish fruit and vegetables – ideally organic, of course,” he said.
The food institute DTU Fødevareinstituttet compared Danish produce with imports from other EU countries and countries outside the EU to arrive at their findings. According to Jørgensen, the fact that no traces of pesticides were found on the Danish organic items is proof that organic farming in Denmark is world-class. “It’s something people notice outside the country,” he said.
“And it contributes to giving Danish food-production a good reputation and sales potential abroad.” DTU Fødevareinstituttet stated that none of the pesticides found on products in the Danish market should be of concern to consumers.
Source: http://cphpost.dk

viernes, 31 de julio de 2015

Statistics on the use of pesticides for FRUIT and VEGETABLES production in Latvia - Estadísticas sobre el uso de pesticidas para la producción FRUTIHORTÍCOLA en Latvia

For the first time Central Statistical Bureau of Latvia (CSB) has carried out a survey on the use of pesticides in orchards, vegetable and potato areas, greenhouse crops, as well as in maize areas. Using data obtained in 2014, as well as results from the survey on the use of pesticides for cereals and rape carried out in 2012, information is obtained to estimate possible risk to environment and health caused by pesticides.

Provisional data compiled by the CSB show that in 2014, 7 tonnes or almost 1% of total amount of pesticides on average used in Latvian agriculture annually were used in orchards, vegetable areas and greenhouses, but for treatment of maize areas and potato areas, 3 and 21 tonne of pesticides were used, respectively.


Use of pesticides for horticultural crops surveyed for harvest of 2014 (kg of active ingredient of pesticide on average per hectare). Data source: Central Statistical Bureau of Latvia.

Taking into account high occurrence of pests and diseases in Latvia in 2014, due to climatic conditions, the amount of active ingredient of pesticides used in crops and plantations surveyed by the CSB, is evaluated as suitable for compliance with optimal agrotechnology, considers State Plant Protection Service. Data are commensurable with the latest information published by Eurostat on the amount of active substances of pesticides sold to end users, which still is one of lowest among the European Union member states both in absolute numbers and per unit of agricultural area.

Farms treated with pesticides were: pear 69%, raspberry 52%, cherry 44%, apple 36%, plum 29%, strawberry 17%, cabbage 92%, onion 89%, beetroot 77% and potato 64%. Of the total pesticides used, fungicides were 80% in apple and pear, 86% in cherry, 67% in plum, 76% in raspberry, 89% in potatoes and 60% in onions. Out of total volume of pesticides used, herbicides were 98% in beetroot, 87% in carrot, 69% in cabbage, 59% in strawberry and 98% in corn. Insecticides were used in a very small amount, which can be explained with small application rates per hectare.


Structure of pesticides used for agricultural crops surveyed. Data source: Central Statistical Bureau of Latvia.

In open field vegetable areas, the most used herbicides were aclonifen and metazachlor. Aclonifen accounted for 42% and 82% of the herbicides used in carrot and onion fields, respectively. 76% of herbicides used in cabbage areas were metazachlor. High share of fungicides used in onion can be explained with the use of active substance mancozeb (79% of fungicide amount used), which is a wide spread active substance of fungicides used for limiting blight.

Active substance of fungicides mancozeb is widely used for limiting late blight and dark spots of potato, share of which in the total amount of pesticides comprised 66% and in the amount of fungicides 74%. For the protection of vegetables grown in greenhouses (tomato and cucumber) against various root and steam disease agents, fungicide plant protection products with the share of active substances of 98% were used mainly. Survey on the use of pesticides for agricultural crops is organized once in five years. Comparison with other European Union countries will be available in the Eurostat database in section "Agriculture" in 2016.
Source: www.baltic-course.com, www.freshplaza.com

miércoles, 24 de junio de 2015