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viernes, 25 de septiembre de 2015

CEBOLLAS con más zinc contra la malnutrición mineral - ONIONS with more zinc against mineral malnutrition

Foto de http://mundoagropecuario.com
En una investigación realizada en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) se han analizado los efectos de diferentes fertilizantes de zinc, de origen sintético y natural, en cultivos de cebolla bajo condiciones de invernadero.
Dependiendo de las características de los suelos y de los complejos orgánicos aplicados, las cebollas obtenidas llegaron a tener hasta cuatro veces más contenido de zinc que cuando no se aportó zinc al cultivo, por lo que serían una buena fuente para satisfacer la ingesta diaria humana de este mineral recomendada por el National Research Council.
La deficiencia en zinc es un problema nutricional muy común en los humanos, siendo una de las causas de esta deficiencia el bajo contenido de este elemento en los cultivos comestibles. El zinc es un micronutriente esencial para diferentes funciones en el cuerpo humano, ya que es requerido para la actividad de enzimas involucradas en funciones metabólicas, bioquímicas, inmunológicas y clínicas.
Por ello, numerosas funciones corporales se ven afectadas por esta deficiencia. Se estima que alrededor de un tercio de la población del mundo sufre este tipo de carencia nutricional que se está extendiendo a países desarrollados, especialmente en Europa.
El problema de la malnutrición mineral puede ser abordado con el incremento de la biodisponibilidad de elementos minerales en cultivos comestibles. Las estrategias agronómicas para aumentar las concentraciones de elementos minerales en los tejidos vegetales comestibles se basan generalmente en la aplicación de fertilizantes y/o en la mejora de la solubilización y movilización de los elementos minerales presentes en el suelo.
La biofortificación es un enfoque relativamente nuevo que tiene como objetivo mejorar el contenido de micronutrientes en los alimentos de origen vegetal de primera necesidad para mejorar el estado nutricional de la población. El aumento de micronutrientes en los cultivos se puede llevar a cabo mediante los métodos convencionales o métodos de ingeniería genética.
La biofortificación agronómica a través de la fertilización aplicada sobre suelos, semillas y/o hojas ayuda a aumentar el contenido en nutrientes de los cultivos sin modificar la composición genética de los mismos.
En este tema lleva tiempo trabajando el grupo de investigación Contaminación de Agroecosistemas por las Prácticas Agrícolas de la UPM. Así, han estudiado la influencia de diferentes complejos orgánicos de zinc de origen sintético y natural en la biofortificación agronómica de la cebolla, cultivada en diferentes tipos de suelo, bajo condiciones de invernadero.
Estos investigadores estudiaron la efectividad de 8 complejos orgánicos de zinc y la eficacia de las distintas fuentes se evaluó principalmente en términos de rendimiento y de concentración de zinc en planta, aunque también se estudiaron otros parámetros como el contenido en carotenoides y clorofila.
Se determinaron, además, las concentraciones de zinc que quedaron en el suelo después del cultivo y a qué fracciones del suelo se encontraba asociado el micronutriente, así como la influencia de diferentes parámetros del suelo como el grado de acidez y el potencial redox en la efectividad de los diferentes fertilizantes de zinc.
La aplicación de los complejos orgánicos de zinc al cultivo de cebolla mejoró tanto el rendimiento como la concentración de zinc en las plantas y, dependiendo de las características de los suelos y de los complejos aplicados, el contenido de zinc en la planta llegó a ser hasta cuatro veces superior respecto al contenido cuando no se aportó zinc al cultivo. El trabajo ha sido publicado recientemente en la revista Scientia Horticulturae.
FUENTE: http://mundoagropecuario.com

martes, 30 de junio de 2015

Parrillada de VERDURAS, un ícono para los meses calurosos - Grilled VEGETABLES, an icon for the hot months

Una buena brasa o en su defecto una barbacoa o una plancha son herramientas imprescindibles de la cocina de verano. Con la llegada del calor, los guisos contundentes, los platos de cuchara e, incluso, los asados al horno, como que apetecen menos. La gastronomía se vuelve más natural y pegada al terreno, al producto apenas transformado. Y eso es algo que sucede, especialmente, en el caso de verduras y hortalizas.

Las verduras, durante el proceso de cocción a la plancha.
Trabajadas alrededor de una brasa, una barbacoa o encima de una plancha, es en este tiempo cuando más y mejor se disfrutan. Sin duda alguna, la primera opción es la más recomendable, pero también la más complicada de poner en práctica. Las ascuas rusientes de un fuego de sarmientos, encina o roble van a aportar a los ingredientes que empleemos un sabor incomparable, además de resultar muy evocadoras.

Los tres cocineros consultados para hablar de esta preparación coinciden al valorar el buen resultado que se puede conseguir al utilizar una buena brasa y una parrilla, pero también hablan de su complejidad. "Hay que controlar muy bien la intensidad del fuego –comenta Noelia Fuentes, del espacio de ocio La Junquera– porque si es muy alta corres un serio peligro de que se quemen". De ahí que conviene que las ascuas estén un poco atemperadas.

En este establecimiento, donde el verano se vive con especialidad intensidad –a la mesa y en los refrescantes rincones que lo rodean–, la parrillada de verduras es uno de los platos estrella. Además, presumen de que muchas de las hortalizas que emplean las recogen minutos antes en el huerto que tienen en la Fuente de la Junquera. Es el caso, sobre todo, de calabacines, berenjenas, tomates y espárragos trigueros.

La receta que Noelia Fuentes ofrece en estas páginas está pensada para realizar a la plancha, ya que es como resulta más cómoda de hacer en casa. El tomate, el calabacín, la berenjena y las setas son los ingredientes que menos tiempo necesitan, mientras que el pimiento, la cebolla y los espárragos trigueros demandan algunos minutos más de cocinado y son los productos que antes hay que poner sobre la plancha.

En este establecimiento, la parrillada de verduras se culmina con unas escamas de sal y el aliño con un buen aceite de almendras. "Llevamos empleándolo mucho tiempo y a la gente le encanta", asegura Noelia Fuentes. El punto crocante de los frutos secos sobre las hortalizas recién asadas "aporta un contraste de texturas muy interesante, aunque hay clientes que también nos piden la salsa romesco casera que preparamos".

Floren Domezáin, conocido desde hace años como 'el rey de las verduras', acaba de abrir en Madrid su nuevo restaurante después de que en Zaragoza no le fueran muy bien las cosas con el establecimiento Las Raíces. En su currículum presume de haber suministrado hortalizas de Tudela a los cocineros vascos Arzak, Subijana y Berasategui.

Floren conoce bien la materia prima de la que habla porque la ha empleado toda su vida. Además, el recuerdo de una brasa y de las verduras a la parrilla le devuelve a la añorada huerta del Valle del Ebro. Eso sí, reconoce que no es fácil de trabajar y un poco engorrosa porque "no resulta sencillo controlar el calor que desprende". Ni casi muerta ni muy viva. A su juicio, así tiene que ser la intensidad de la brasa para poner las verduras encima.

Para él, el "fondo de armario" de una buena parrillada debe incluir pimiento rojo y verde; cebolleta, "a ser posible de Fuentes de Ebro"; tomate "de un tamaño medio, ni pequeño ni muy grande", y espárragos trigueros. "Lo primero que hay que poner sobre la parrilla es el tomate –explica–; cuando se empieza a arrugar se envuelve en el papel de plata y se deja junto al resto de los ingredientes".

A partir de estos productos básicos, la preparación admite más compañías como pueden ser calabacín, "que aporta una textura muy interesante", berenjena, zanahoria y hasta judías verdes. "Si son tiernas se pueden utilizar perfectamente –comenta–, le dan al conjunto un toque crujiente que está muy bien".

A la hora de cortar las hortalizas, ofrece hasta las medidas que a su juicio son las ideales; sobre todo, de pimientos, berenjenas o calabacines. "A mí me gustan los cortes grandes, de cuatro centímetros de ancho por diez de largo; la cebolla por la mitad y si tiene un tamaño majo, en cuatro trozos".

En el caso de trabajar las verduras sobre una plancha, el tomate, asegura este cocinero, es el que tiene que recibir un tratamiento especial. "Primero lo marco bien por todos los lados y luego le doy un golpe de horno a 180 grados; una vez que lo sacamos del horno hay que envolverlo en papel de plata y dejarlo media hora de reposo". El resto de las hortalizas habría que trabajarlas igual que sobre la brasa pero teniendo en cuenta que el pimiento, los espárragos trigueros y la cebolla necesitan más tiempo que, por ejemplo, el calabacín y la berenjena.

En cualquier caso, "la pureza de una buena parrillada de verduras la marca el tomate, que así preparado no queda ni crudo ni cocido ni frito ni asado…, pero al romperse es el que ejerce de transmisor de sabores entre todos los ingredientes, el que da uniformidad al plato".

Y, para terminar, un buen aceite de oliva virgen extra de Aragón y unas escamas de sal. Para Floren Domezáin, es toda la compañía que demanda esta receta.
Acompañamientos para las verduras
En cualquier caso, el chef aragonés Jorge Algarate sugiere varias posibilidades de aderezos, salsas o aliños a la hora de disfrutar de las verduras asadas. Además de la salsa romesco clásica, que es una de las más utilizadas, él también propone darle mucho protagonismo al tomate. Por ejemplo, aconseja asarlos en el horno a temperatura no muy alta, durante aproximadamente 25 minutos. "Les quitamos la piel, el corazón y los trituramos con un poco de aceite de oliva, soja y sal; queda una salsa de aderezo estupenda".

Otra opción pasa por calentar en una sartén aceite de oliva virgen extra a una temperatura de alrededor de 60 grados. A continuación, se añaden un par de cayenas y sésamo. "Hay que dejarlo un buen rato hasta que el aceite coge el picante de las cayenas; luego se retiran y ya tenemos un interesante aliño para las verduras".

Con frutas también hay posibilidades. Por ejemplo, según este cocinero, "se puede triturar un melocotón en una cazuela hasta conseguir una especie de zumo natural; se calienta a baja temperatura y se añade la punta de una cucharada de café con curry y un toque de canela; se deja enfriar y en el momento de servir se añade a las hortalizas dando un toque muy fresco".

Otra combinación clásica pasa por mezclar un buen aceite de oliva virgen extra, mostaza (de semillas o de Dijon) y miel. Y, por último, sugiere hacer un pesto, pero empleando albahaca en su elaboración. Con varios frutos secos y la albahaca se hace un majado en un mortero añadiendo aceite a medida que lo vayamos preparando. "La albahaca le da un toque muy refrescante a esta salsa", concluye.
Fuente: http://www.heraldo.es 

domingo, 14 de junio de 2015

Crece el área HORTICOLA en el sur de Uruguay - VEGETABLE CROPS acreage grows in south Uruguay

La intención de siembra hortícola en la zafra 2014/2015 en la zona sur del país fue estimada en 8.311 hectáreas y, de concretarse, en su totalidad se ubicaría un 4% por encima de la campaña anterior.


Los datos divulgados corresponden a la encuesta hortícola 2014 realizada por la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), que informó´que al momento de realizar el trabajo se había plantado el 90% del total previsto
En los cuatro principales cultivos relevados (cebolla, zapallo kabutiá, boniato y zanahoria) se observa un diferente comportamiento cuando se compara la intención de siembra para la zafra 2014/2015 con la superficie sembrada en la zafra anterior.
Por su parte la intención de siembra de cultivos protegidos en la zona sur del país asciende a 316 hectáreas. Al momento de la encuesta ya se habían plantado 211 hectáreas lo que equivale a 67% de la intención de siembra.
De concretarse en su totalidad los planes reportados por los productores, la siembra de hortalizas protegidas se ubicaría un 12% por encima de la superficie cultivada el año anterior, con aumentos en casi todos los cultivos, consignó la DIEA.

Fuente: Hugo Ocampo (http://www.elobservador.com.uy)